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lunes, 26 de noviembre de 2012

Domingo musical




Este domingo, mi hijo Héctor y yo hemos compartido (¡y disfrutado!) una sesión musical doble.


Por un lado, a las 10 de la mañana estábamos en el Conservatorio El Musical de Bellaterra (Barcelona) a punto para comenzar un taller de danza en familia para niños (de 4 a 7 años) con sus respectivas/os mamás/papás. En total, alrededor de 15 familias hemos compartido un ratito de movimiento corporal a través de la música, que nos ha permitido divertirnos y relajarnos, a partes iguales, en muy buena compañía.


En cuanto esta actividad ha acabado, nos hemos trasladado rapidísimamente al centro de Barcelona, en concreto, al Teatre Poliorama, para asistir a una representación de la obra "El cel de la Jo-jo" ("El cielo de Jo-jo"), de la compañía Inspira Teatre. 

Héctor ha disfrutado muchísimo la obra ("¿Por qué se acaba?", me ha preguntado al final de ésta...); a mí me ha parecido, sencillamente, una preciosidad.

"El cel de la Jo-jo" es una obra de teatro en la que se combinan partes habladas con otras cantadas. Aparecen títeres, sombras chinescas, pequeñas coreografías acompañando a las canciones...; hasta hay un sencillo juego rítmico que implica la participación del público.

Se da la casualidad de que, hace unos años,  conocí a una de las dos actrices que la interpretan (concretamente, a Esther Westermeyer) en la formación de pedagogía Willems y me ha hecho muchísima ilusión poder reencontrarme con ella y conocer el fantástico trabajo que hace junto a su compañía.

Hoy era el último día que "El cel de la Jo-jo" estaba programada en el Teatre Poliorama, pero en la página web de Inspira Teatre podréis ver las fechas (y los lugares) de próximas funciones.

Aquí os dejo una pequeña muestra de esta "joya"....



lunes, 19 de septiembre de 2011

Ideas para escuchar música (clásica) con niños

Como profesora de lenguaje musical, habitualmente recomiendo a los padres de mis alumnos que escuchen música clásica con sus hijos para que estos la perciban como algo integrado en sus vidas cotidianas, y no como un elemento "circunstancial" de su aprendizaje en el conservatorio.  Es muy frecuente que las familias, a esta sugerencia, respondan que, entre colegios, deberes, actividades extraescolares, etc,etc..., poco tiempo les queda para poderla llevar a cabo... así que yo, para animarles a hacerlo, les suelo ofrecer una serie de sencillas ideas que les den la oportunidad de tener más contacto con la música, pasando, a su vez,  un buen rato con sus hijos y sin que prácticamente les "robe" tiempo de sus quehaceres cotidianos. Estas ideas son las que querría compartir aquí con vosotros.

Para empezar, acostumbro a sugerir que aprovechen momentos del día "muertos", como los trayectos en coche (que en la vida moderna, suelen ser frecuentes) o la hora del baño, para ponerles  música a sus hijos. Hasta el padre o madre más melómano/a puede sentirse  algo perdido a la hora de escoger un repertorio clásico adecuado a los gustos de los más pequeños. Yo recomendaría hacerse con algún recopilatorio de música clásica para niños (a mí me gusta especialmente la colección de "Clásicos populares infantiles")  y con algún cuento musical. También sería bueno conocer qué obras se están escuchando en el colegio (o en la escuela de música o conservatorio) e incluirlas en nuestra discoteca particular para que los niños las vuelvan a disfrutar y recuerden lo aprendido. En cualquier caso, en la barra lateral derecha de este blog iréis encontrando diversas sugerencias.

Asistir a conciertos  pedagógicos para el público infantil es otra buena opción.  Suelen tener lugar en auditorios y/o teatros los fines de semana, a mediodía o a primera hora de la tarde.  Las profesoras de lenguaje musical del Conservatorio de Tarragona (donde yo trabajo) cada año organizamos alguna salida a Barcelona con nuestros alumnos para presenciar algunos de estos conciertos didácticos. En dicha ciudad, son muy recomendables los organizados por  el Auditori, el Palau y el Liceu.

También es buena idea consultar la programación de conciertos de alumnos de las escuelas de música y los conservatorios que tengamos cerca de nuestro lugar de residencia. Estos suelen estar abiertos al público en general y  habitualmente son gratuitos.

Por otro lado, podemos proponer a nuestros hijos ver algún programa de televisión dedicado a la música clásica y dirigido a los niños, como El conciertazo o El club de pizzicato, ambos, de TVE. Sin duda, a parte de educativos, son muy interesantes y atractivos. También son recomendables las películas infantiles en las que la música clásica tenga un "papel protagonista", como Fantasía  de Disney.

Otra idea divertida para compartir un tiempo de música con nuestros hijos sería bailar con ellos al ritmo de alguna danza. Muchas formas musicales clásicas como el minuet, la sarabanda, el vals o la giga provienen de danzas populares.
Además, como nunca es demasiado pronto para iniciar a los niños a la música clásica, también podemos aprovechar a hacerlo con nuestros bebés (sobretodo, con los menores de un año). Por experiencia propia (bailar fue la principal actividad que mi primer hijo y yo compartimos durante los primeros meses de su vida...) puedo decir que esto, además de ayudarnos a  tranquilizarlos y/o dormirlos..., nos permitirá pasar un rato muy agradable con ellos.


Y, por supuesto, la MEJOR manera de aproximar a los niños a la música clásica es asistiendo a algún concierto. Cuando los peques son bastante jovencitos (menores de 6 años),  podemos optar por quedarnos sólamente durante media parte  o durante uno o dos movimientos de una obra (o una o dos piezas cortas); es decir, no permanecer en el concierto más allá de los 20-30 minutos (recordemos que los niños no pueden mantener la atención y la concentración durante mucho rato seguido).
Antes del concierto, sería  importante que los padres explicaran que, a lo largo de éste, se debe mantener una actitud correcta (estar en silencio, permanecer sentado...). También es recomendable escoger un lugar cercano al escenario para que se pueda ver bien tanto a los músicos como a sus instrumentos.
También es fundamental la elección de la hora del concierto, ya que es muy probable que los niños estén más receptivos por la mañana o temprano por la tarde, que a última hora del día.

Y siempre que podamos, comentemos a nuestros hijos qué pieza están oyendo y quién es el compositor; conocer alguna anécdota de éste o del proceso de creación de la obra les encantará y les ayuda a recordarla.
Y pensad que  los niños pequeños disfrutan mucho repitiendo una actividad una y otra vez...así que es buena idea volver a escuchar las mismas músicas. Cuanto más familiar les resulta una obra, más la aprecian.
Así que...¡música, maestro...!

sábado, 10 de septiembre de 2011

Una mala noticia para los músicos

El pasado martes día 6, el Diari de Tarragona se hizo eco de esta noticia:

Multado un niño con 800 euros por tocar el trombón a media tarde 
Un niño de siete años que una tarde de julio tocaba el trombón en su casa fue multado con 800 euros tras las quejas de los vecinos. El joven es alumno de la Escola de Música de Tarragona. La Guàrdia Urbana ha intentado mediar entre las partes desde hace un año, sin éxito

La verdad es que me quedé atónita cuando la leí. No me lo podía creer.
Yo soy pianista, pareja de violinista, y amiga, compañera de trabajo y profesora de un montón de músicos  (pianistas, violinistas, guitarristas, contrabajistas, flautistas, cellistas, percusionistas, cantantes, trombonistas,...etc, etc, etc, etc....).
Me consta que a todos mis amig@s, compañer@s de trabajo y padres/madres de mis alumn@s nos encantaría vivir en casas grandres, sin vecinos colindantes, en las que tuviéramos nuestro propio "estudio" donde poder tocar (y situar)  nuestro instrumento (en mi caso, un piano de cola), además de nuestras partituras, libros musicales, CD´s...etc. Idealmente, este espacio estaría insonorizado para que ni nuestra familia, ni nuestros vecinos nos oyeran desafinar...pero la realidad es que la mayoría de nosotros  vivimos en pisos relativamente pequeños, con vecinos a norte, sur, este y oeste, y con un salón reconvertido en "sala de estar-comedor-estudio de música" invadido, incluso a veces, por un piano y saturado de partituras, libros musicales y CD´s que conviven con el sofá, la tele, la mes, las sillas.... Así que, en estas condiciones, el tema de la insonorización queda reducido al efecto que puedan tener la colocación de unas cortinas, una alfombra, o algo de parquet...y poco más. Y claro, cuando estudiamos (es decir, cuando practicamos nuestro instrumento para dar "a posteriori" un concierto), todo "quisqui" nos oye (desde mi casa escuchamos cómo toca la trompeta un amigo nuestro que vive en el edificio de al lado...). Y es cierto que esto puede ser un problema a nivel vecinal....y digo que "puede ser" porque, en mi opinión, "hablando se entiende la gente"... y antes de que "llegue la sangre al río" la comunicación (y la comprensión y la empatía) entre las dos partes se debe imponer.
No debe ser fácil tener vecinos músicos; yo misma, durante algunas temporadas,  he llegado a estudiar varias horas al día (cada día...) y entiendo perfectamente que eso pueda ser pesado para las personas que viven "pared con pared" conmigo. De hecho, cuando compramos nuestro piso "sobre plano", mi marido y yo nos preguntábamos con un cierto temor si nuestros vecinos aceptarían el hecho de vivir (mejor dicho, "convivir") con un violinista y una pianista. Afortunadamente, ellos siempre se han mostrado muy comprensivos y no hemos tenido ningún conflicto; eso sí, en cierta ocasión, una pareja vecina nos sugirió poner como "tope horario" a nuestro estudio las nueve de la noche, ya que ésta era la hora a la que su hijo se iba a dormir. Nosotros entendimos perfectamente el planteamiento y, a partir de entonces, siempre hemos respetado esta petición.
Así que, yo me pregunto...¿qué ha pasado, realmente, entre la familia del niño y sus vecinos? ¿Por qué no han sabido llegar a un acuerdo razonable entre ellos, prescindiendo de la justicia? Un niño de 7 años, aunque sea muy aplicado, toca muy poquito rato al día...y si además lo hace por la tarde, diría que está en su perfecto derecho...
En fín, por el bien del niño, su familia, sus vecinos...espero que pronto puedan llegar a una entente. La convivencia es lo primero.
Y vosotros...músicos, vecinos de músicos y público en general.... ¿qué opináis?

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