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martes, 15 de noviembre de 2011

La música como profesión

Como suele suceder a cualquier chica o chico de 18 años que esté en su último curso de  instituto, durante el año que yo estudié COU (¡qué antiguo suena esto!...) la gente me preguntaba a qué me iba a dedicar. Cuando yo respondía que estudiaría la carrera de piano (a la que posteriormente sumé las de lenguaje musical y música de cámara -por la cual, por cierto,  obtuve el Premio extraordinario de mi promoción junto con mis compañeros del Quinteto Ars- ) muchas  personas reaccionaban con perplejidad. Recuerdo comentarios poco afortunados y miradas que reflejaban una mezcla de lástima, extrañeza y compasión en la cara de mis interlocutores (reacciones que, estoy segura,  hubieran sido muy diferentes si yo hubiera expresado el deseo de estudiar alguna carrera con más prestigio social...). Fue entonces cuando me dí cuenta de que, en nuestro país, la música  es considerada, por muchos, un simple "hobby". Pues no....¡en absoluto!...la música no es sólo una bonita afición: la música es (también) una profesión...y para ejercerla, los músicos debemos empezar a estudiar a una edad muy temprana una  carrera excepcionalmente larga y difícil.

En España, la estructura de los estudios musicales (llamados de régimen especial) está dividida en tres tramos: 
  • El Nivel o Grado Elemental (de los 7 a los 11 años, aproximadamente). Éste se cursa en escuelas de música públicas y/o privadas; cualquier niño puede acceder a estos estudios. Comprende diversas asignaturas (en función de los distintos centros y cursos)  como instrumento, lenguaje musical, canto coral, orquesta y/o banda, entre otras.
  • El Grado  Profesional  (de los 12 a los 17, aproximadamente).  Se estudia en Conservatorios Profesionales y,  para poderse matricular, es necesario superar una prueba de acceso específica regulada por las administraciones competentes (prueba de "paso de grado") . Las plazas suelen ser muy limitadas en estos centros y, por tanto, los alumnos que quieren obtener una no sólo tienen que superar la prueba de acceso sino que, además, deben obtener una nota alta  (es una especie de "oposición"). Las especialidades del grado profesional de música  abarcan los instrumentos de la orquesta sinfónica, los instrumentos polifónicos (piano, órgano, acordeón y guitarra), los instrumentos de  música moderna y  jazz (como la guitarra eléctrica y el bajo eléctrico...), de música antigua (clavicémbalo, viola de gamba...), de música tradicional y el canto.  Los seis cursos  de Grado Profesional coinciden con  los cuatro años de la ESO y los dos de Bachillerato. Al finalizar este grado, el alumno obtendrá un título (que no tiene validez a nivel profesional).
  • El Grado Superior (de los 18 a los 21/22 años, aproximadamente).  Cuando un alumno finaliza los seis cursos de Grado Profesional  puede acceder al Grado Superior para realizar una especialidad (como interpretación, pedagogía del instrumento, composición, musicología, sonología...etc) a la que posteriormente se querrá dedicar profesionalmente. Para ello deberá realizar una prueba de acceso a un Conservatorio Superior. Aunque el título  que el alumno consiga al acabar sea equivalente "a todos los efectos" a un título universitario, desgraciadamente, en España los estudios superiores de música se cursan fuera de la Universidad, a diferencia de otros países europeos (como en tantas otras cosas, también en esta cuestión vamos unos pasos por detrás...). Está claro que este hecho no ayuda, en absoluto, a dignificar la carrera de música. En fín...a ver si en un futuro no demasiado lejano se enmienda el error ...
Además de ser extraordinariamente larga, la carrera de música (de cualquier especialidad) es muy exigente. Como ya hemos visto, durante el Nivel Elemental y el Grado Profesional, los estudios musicales se deben cursar simultáneamente con la Primaria, la ESO y el Bachillerato. Si para muchos alumnos ya es complicado abordar sólamente estos estudios de régimen general, cualquiera puede imaginarse que no es fácil combinar las horas de clase (y los deberes) del colegio o el instituto con las de la escuela de música o el conservatorio, junto con sus también respectivos deberes y horas de estudio instrumental. De hecho, tengamos en cuenta que para aprender a tocar cualquier instrumento se debe practicar casi a diario...y aunque para un alumno de 7 años sólamente sean necesarios 15-20 minutos de estudio al día, ese tiempo se incrementará, paulatinamente, conforme pasan los años y los cursos. Así, el adolescente que empieza a vislumbrar que querrá realizar el Grado Superior, deberá practicar, como mínimo, un par o tres de horas diarias entre semana y algo más, los sábados y los domingos. Además, hay que tener en cuenta que estudiar un instrumento es parecido a entrenar un deporte: no se puede dejar de hacer durante varios días seguidos porque se pierde "agilidad", por lo que también se requiere  la práctica diaria durante los periodos vacacionales.

Así...que ya véis: unos quince años de carrera (más algún posgrado o máster), compaginando los primeros diez con los estudios del colegio y el instituto, sin dejar de practicar durante las vacaciones, con dos complicadas pruebas de acceso  a superar....llegar a ser músico no es tan fácil como podría parecer a priori, ¿verdad?.

"¿La carrera de música...tiene salidas profesionales?" me ha preguntado muuuucha gente a lo largo de los años...¡Pues sí!; ¡tiene muchas,  muy variadas y muy  interesantes!:  profesor (de escuelas de música, conservatorios, institutos de secundaria, universidades...) , intérprete-concertista (solista, de cámara, miembro de orquesta sinfónica o de cámara...), musicólogo, compositor, director de coro  u orquesta, crítico musical, musicoterapeuta...etc, etc, etc...Además,  hoy por hoy (y "con la que está cayendo"...), el mercado laboral en este sector no está masificado en absoluto; és más, me atrevería a decir que algunos puestos de trabajo relacionados con ciertas especialidades  son difíciles de cubrir por escasez de personal disponible.

 En cualquier caso, lo importante para mí es sentir que hice una muy buena elección profesional. Nada más acabar la carrera encontré trabajo...y nunca me ha faltado. Mi profesión es vocacional; me gusta y me motiva.   Mi trabajo  es de calidad y  me permite tener tiempo para estar con mi familia... ¿qué más se puede pedir? 

Así que si alguien (¡quizá alguno de vuestros hijos...!) algún día os anuncia que se quiere dedicar profesionalmente a la música...¡animadle!. Decidle que va a tener que trabajar  mucho... pero que el esfuerzo merecerá la pena.

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