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domingo, 30 de septiembre de 2012

El método Dalcroze



La rítmica Dalcroze se basa en el aprendizaje de la música a través del movimiento corporal

Como ya he comentado en alguna otra ocasión, en los últimos años me he formado en dos métodos activos de pedagogía,  el método Willems y el método Dalcroze, en los cuales baso la mayoría de mis clases de lenguaje musical. Ambos son "primos hermanos" de otros más conocidos (de carácter más generalista) como el método Waldorf o el Montessori, ya que surgieron y se desarrollaron en la misma época y bajo los mismos preceptos.

En la entrada de hoy, quisiera presentaros, brevemente, el método Dalcroze (más conocido como La rímica Dalcroze), el cual me ha ayudado infinítamente tanto para perfeccionarme como músico, como para disponer, como profesora,  de valiosísimos recursos para trabajar con mis alumnos.

La rítmica Dalcroze es un método activo de educación musical  creado por el pedagogo, músico, actor y compositor Emile-Jacques Dalcroze (1865-1950). Éste está basado en el aprendizaje de la música a través del movimiento corporal del alumno.

En el siguiente vídeo veréis breves ejemplos de sesiones de rítmica Dalcroze:




El origen del método lo encontramos en la época en la que J. Dalcroze era profesor de Solfeo, Armonía y Composición en el Conservatorio de Ginebra (Suiza). Éste observó que la mayoría de sus alumnos mostraban dificultades a nivel rítmico. Por esta razón, comenzó a inventar una serie de ejercicios para mitigar dichas carencias. Así pues, puso en pie a sus alumnos, que estaban acostumbrados a trabajar sentados, y los hizo descalzar para que pudieran moverse por todo el aula al ritmo de las melodías que tocaba al piano.

Aunque J. Dalcroze enfocó, inicialmente, el movimiento del cuerpo para solucionar los problemas rítmicos de sus alumnos, posteriormente también éste llegó a utilizarse para aprender cualquier concepto musical (melódico, armónico, teórico, formal...etc...). 

Con el fín de desarrollar su método, en 1910 Jaques Dalcroze funda la escuela de Hellerau (Dresde, Alemania). Por sus clases pasaron importantes músicos, bailarines, pedagogos y escritores como Claudel,  Shaw, Nijinsky....

En 1915, después de la clausura de Hellerau a consecuencia de la Primera guerra mundial, se creó el Instituto Dalcroze en Ginebra,  el cual es la actual sede de la Rítmica Dalcroze a nivel internacional.

El método Dalcroze se fundamenta en tres áreas interrelacionadas: 

- LA RÍTMICA: Corresponde a la experiencia sensorial y motriz, que no requiere de teorización. La persona se pone en movimiento, conducida por la música, realizando corporalmente diferentes aspectos musicales como el tempo, los matices, el ritmo, la forma, la armonía...etc. 

- EL SOLFEO: Éste vendrá una vez adquirida la experiencia sensorial y motora de la rítmica. Supone el conocimiento intelectual de la música, el cual se iniciará alrededor de los 7-8 años. 

- LA IMPROVISACIÓN: Ésta es fundamental tanto por parte del profesor como por parte del alumno;  el primero debe dominar la improvisación al piano para poder poner en movimiento, con la música, a sus discípulos. Asímismo, el desarrollo de la improvisación en los alumnos es uno de los objetivos del método, ya que ésta les desarrolla la creatividad, la imaginación y la concentración.

Aunque este método es aplicable a cualquier nivel del aprendizaje musical, es especialmente útil y valioso en los cursos pre-instrumentales y durante los primeros años de lenguaje musical (es decir, en los primeros cursos de nivel elemental).

Mediante el método Dalcroze, el niño iniciará su educación musical viviendo la música a través del movimiento de su cuerpo en concordancia con la música. Como hemos dicho anteriormente, en esta primera fase, no se habla de conceptos teóricos o técnicos. Simplemente se trata de tener primero la "vivencia musical" a través del cuerpo y, posteriormente, comprender la música mediante el intelecto. 

La rítmica, por tanto, no se ocupa especialmente de la técnica musical ni tampoco de la técnica corporal, sino de la relación entre la música y el individuo. Mediante el movimiento de su cuerpo con la música, se desarrolla íntegramente el individuo. 

Los beneficios de este método van más allá de la educación musical, ya que se ha comprovado que la rítmica Dalcroze desarrolla las aptitudes auditivas y motrices, la memoria y la concentración, educa la sensibilidad y la espontaneidad, estimula la creatividad y favorece una integración armónica de las facultades sensoriales, afectivas y mentales de la persona. 

Además, como profesora, puedo corroborar que los niños disfrutan muchísimo con cualquier ejercicio dalcroziano (para los que se suelen utilizar diferentes elementos atractivos como pelotas, cintas, aros, pañuelos...etc), y que los viven como si fueran "juegos".

En la actualidad, el Institut Joan Llongueres (quien fue discípulo de Jacques Dalcroze), de Barcelona,  es uno de los centros más importantes en cuanto a la difusión del método, tanto ofreciendo clases de rítmica a niños, como formando a profesores.  

Para acabar, os recomiendo el libro Juegos de música y expresión corporal de Susana Pérez, Núria Trías y Luis Filella (editorial Parramón) a todos aquellos/as que conviváis con niños y estéis interesados/as en pasar ratitos muy entretenidos con múltiples propuestas inspiradas en el método Dalcroze.


lunes, 4 de junio de 2012

Entre notas



Así estoy yo estos días: entre notas. 


Entre las notas musicales que han escrito mis alumnos en sus exámenes de teoría y dictados (y que estos días me toca corregir).

Entre las notas de la Cantata que mis alumnos de canto coral interpretarán en público la próxima semana.

Entre las notas de la partitura para piano que estoy estudiando.

Entre las notas de curso que debo "poner" a mis queridos alumnos (¡qué difícil es...!)

Entre las notas que escribo en sus informes, sobre su progreso a lo largo de los últimos meses.

Entre las notas de las canciones que canta mi hijo (y que baila mi hija...).

Entre las notas anotadas que voy dejando por todos los rincones de la casa para no olvidarme de nada...


Que llegue el verano...


viernes, 27 de abril de 2012

La música tradicional




"Las canciones folklóricas reflejan el ritmo, la acentuación y la velocidad de la manera de hablar de un determinado pueblo. Este ritmo y acentuación del lenguaje, finalmente, va de la música folklórica a la música culta, o a la ópera, o a la música de conciertos de un pueblo; esto hace que Tchaikovski suene a ruso, Verdi a italiano y Gershwin a norteamericano"
Leonard Bernstein (1918 - 1990). Compositor, pianista y director de orquesta estadounidense


La semana pasada nos visitó en el conservatorio la musicóloga Montse Canela para dar una charla muy interesante y amena a nuestros alumnos de segundo curso de lenguaje musical sobre la música tradicional (tema que forma parte de la programación de curso). El título de ésta era  “Las agrupaciones tradicionales de Cataluña”.

Los alumnos disfrutaron mucho tanto de las explicaciones sobre los diferentes instrumentos que conforman la música tradicional de Cataluña y sus agrupaciones,  como de la posibilidad de poder  tocar algunos de ellos como el flabiol i el tamborí (un instrumento muy curiso por ser “dos en uno”) o el sac de gemecs (un tipo de  “gaita” catalana).

La música tradicional  (también llamada "popular" o "folklórica") es aquella que se transmite por tradición oral y que es característica de una cultura determinada; es la música que “es de todos y no es de nadie”. Es la obra de todo un pueblo que la siente y la interpreta; que la hace suya  adaptándola a su gusto. El carácter y el habla de la gente de una comunidad se refleja en sus expresiones artísticas y, por tanto, en su música folklórica.

La manera más natural de iniciar a un niño pequeño en la música es mediante la canción popular. Ésta acostumbra a ser sencilla y atractiva tanto a nivel musical como textual. La canción popular es aquella que está en su lengua y que contiene el "poso" de su cultura. Cantando lo que cantaron sus padres, sus abuelos, sus bisabuelos, sus tatarabuelos….etc., el niño se acerca a sus antepasados, a su tierra y a las costumbres ancestrales de todos ellos.

Tal como nos dijo Montse, desgraciadamente, hoy en día la música tradicional ya no está presente de manera cotidiana en nuestras vidas, como sucedía antaño, cuándo ésta acompañaba los momentos más relevantes de la vida de las personas (el nacimiento, el bautizo, la boda...etc). Actualmente  su presencia se limita, prácticamente, a las fiestas mayores.

Aún así, a mi parecer, la música tradicional ha ganado prestigio social en los últimos años. En este sentido, cabe destacar que la LOE reconoce la especialidad de música tradicional en el Grado Profesional de los estudios de música, lo cual quiere decir que instrumentos no considerados "clásicos" se pueden estudiar, afortunadamente, en los conservatorios. 

De hecho, en mi opinión, muchos niños pueden no sentirse atraídos por el estudio de la música clásica y, sin embargo, conectar bien con la tradicional; lo importante es acercarse a la música: vivirla, estudiarla, interpretarla, escucharla…; lo de menos es cómo la clasificamos.

Para acabar, os dejo un enlace de la Cançó i dansa n. 3 de Frederic Mompou (1893-1987) un reconocido compositor catalán del s. XX que escribió, principalmente, obras para piano solo y que su música, considerada "clásica", utiliza muchos elementos de la música tradicional catalana (los que conozcáis esta pieza podréis reconocer la canción popular "El noi de la mare").

domingo, 11 de marzo de 2012

50 millones de segundos y 100 seguidores


Cantania
La semana pasada fuí un día a Barcelona para asistir a una sesión de formación del profesorado (de las tres que hay en total) de "Cantania", una actividad organizada por el Servei Educatiu del Auditori de Barcelona para alumnos de 3º a 6º de primaria, dentro del programa Auditori Educa. De hecho, aunque es una propuesta dirigida a las escuelas, hace años que nuestros alumnos de tercer curso de lenguaje musical del conservatorio participan en esta fantástica actividad. A mí ya me ha tocado diversos años, como profesora,  trabajarla con ellos...¡y me encanta!.

Así pues, como ya he dicho, Cantania es el nombre de un proyecto educativo dirigido a niños promovido desde el Auditori de Barcelona. Éste consiste en lo siguiente: cada año se encarga a un compositor y a un escritor la creación de una cantata infantil para gran coro, instrumentistas y narrador/es. Esta cantata será trabajada durante un curso escolar en el aula (ya he comentado que los profesores también asisten a tres sesiones de formación con los directores del concierto para prepararlo y recibir material informativo) y, a final de éste (entre mayo y junio), los niños la interpretarán en público (¡cómo disfrutan también los padres!) en la sala grande del Auditori de Barcelona (dónde habitualmente toca la Orquesta sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña- OBC-) o en algún otro espacio de ciudades catalanas cercanas a Barcelona como Mataró, Vilafranca del Penedès, Olot o el Vendrell, entre otras. 

En total, se llevan a cabo alrededor de unas 50 representaciones (con distintos niños en cada una). En cada concierto cantan unos 700 alumnos (los cuales, a parte de cantar, también realizan movimientos corporales con la música y llevan elementos de escenografía)...; ¡es impresionante!

El tema de las cantatas siempre gira entorno a alguna cuestión relacionada con los niños; la de este año es sobre "la escuela" y se titula "50 milions de segons" (50 millones de segundos) haciendo referencia al tiempo que un niño pasa allí a lo largo de su vida. Las canciones hablan de asuntos que a todos los niños resultan familiares: los profesores, la hora del patio, los piojos, las prisas de los padres por las mañanas, las gamberradas...e, incluso, el "bullying". 

50 milions de segons está escrita por Piti Español y compuesta por Joan Vives y, es, simplemente...¡fantástica!. La música tiene un "aire" a "Musical de Broadway" que la hace muy fresca y divertida. De hecho, las canciones están escritas en diferentes estilos modernos como el Rock, el Swing, el Funky, etc, que conectan muy bien con los niños (y, para qué lo vamos a negar, por mucha formación "clásica" que tengamos, también con los profesores...).

Para los alumnos, participar en una actividad como Cantania es un privilegio. Además de darles la oportunidad de disfrutar muchísimo con la preparación de ésta en las aulas, les permite vivir la experiencia de actuar en una gran sala de conciertos delante de un numerosísimo (y súperentregado) público. 

Además, a nivel pedagógico, Cantania es valiosísima, ya que les obliga a "cantar, cantar y cantar" durante meses para aprender las piezas (¿recordáis la importancia de esta acción, de la cual os hablaba en  la última entrada...?) y eso, sin lugar a dudas, les ayuda a mejorar la afinación, la dicción, la concentración, la coordinación (han de realizar múltiples gestos corporales mientras cantan), la memoria (aprenden alrededor de 10/12 canciones...), la escucha (en muchas ocasiones cantan a 2 y 3 voces), entre otras muchas cosas.

Así pues, si estáis cerquita de Barcelona entre Mayo y Junio (o de Salamanca, dónde creo que también se representa) y queréis ir a ver y escuchar este fantástico macro-concierto para grandes y pequeños...¡ya lo conocéis!. En cualquier caso, sabed que encontraréis los CD´s tanto de "50 milions de segons" como de las de años anteriores en las cooperativas Abacus (podéis ver la portada de la actual en el apartado "Escuchando con mis hijos" de la barra derecha de este blog). 

No querría acabar esta entrada sin dar las gracias a los 100 seguidores de Mi mamá me canta (a los que ha llegado esta semana), así como a todos los que en facebook han clicado "Me gusta" (72 personas) y, cómo no, a los que enriquecéis este blog con vuestros comentarios. 

Me hace mucha ilusión saber que "hay alguien al otro lado"...¡muchísimas gracias a todos!.

viernes, 27 de enero de 2012

Una fiesta en la cocina



Ayer por la tarde asistimos a un Taller musical con nuestros alumnos de primer curso de lenguaje musical del Conservatorio. Éste se titulaba Una festa a la cuina ("una fiesta en la cocina") y se realizó en el CaixaForum de Tarragona.

El taller (que era conducido, curiosamente, por un antiguo alumno de nuestro centro) tenía como finalidad mostrar a los niños las innumerables variedades de sonidos y ritmos que se pueden realizar con los infinitos utensilios de cocina que todos tenemos en casa: el "gong" de una cuchara golpeando contra una paellera, el "tic tac" de un reloj, con dos pares de cucharones de madera chocando entre ellos alternativamente, el "caminar" de unas hormigas, dando golpecitos a mucha velocidad con un par de palitos chinos...¡hasta vimos cómo se podía "construir" una batería con varios cubos de basura, alguna lata y varias tapas de sartenes!; ¡qué bien sonaba!

En este taller los alumnos no eran simples espectadores, sino que interactuaban continuamente con el músico que lo realizaba. Esto me pareció una muy buena idea, ya que a los niños les encanta manipular y experimentar con cualquier objeto o material que les propongas.

Tanto los talleres musicales como los conciertos pedagógicos son una fantástica oportunidad para pasar un rato estupendo tanto con nuestros alumnos como con nuestros hijos (de hecho, en esta ocasión, por razones de logísitica familiar, también me acompañaron mis dos peques; el mayor, que acaba de cumplir 3 años, se divirtió muchísimo). Les brinda la oportunidad de aprender y pasarlo bien a partes iguales...¡y para nosotros es un placer acompañarlos!.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Ideas para escuchar música (clásica) con niños

Como profesora de lenguaje musical, habitualmente recomiendo a los padres de mis alumnos que escuchen música clásica con sus hijos para que estos la perciban como algo integrado en sus vidas cotidianas, y no como un elemento "circunstancial" de su aprendizaje en el conservatorio.  Es muy frecuente que las familias, a esta sugerencia, respondan que, entre colegios, deberes, actividades extraescolares, etc,etc..., poco tiempo les queda para poderla llevar a cabo... así que yo, para animarles a hacerlo, les suelo ofrecer una serie de sencillas ideas que les den la oportunidad de tener más contacto con la música, pasando, a su vez,  un buen rato con sus hijos y sin que prácticamente les "robe" tiempo de sus quehaceres cotidianos. Estas ideas son las que querría compartir aquí con vosotros.

Para empezar, acostumbro a sugerir que aprovechen momentos del día "muertos", como los trayectos en coche (que en la vida moderna, suelen ser frecuentes) o la hora del baño, para ponerles  música a sus hijos. Hasta el padre o madre más melómano/a puede sentirse  algo perdido a la hora de escoger un repertorio clásico adecuado a los gustos de los más pequeños. Yo recomendaría hacerse con algún recopilatorio de música clásica para niños (a mí me gusta especialmente la colección de "Clásicos populares infantiles")  y con algún cuento musical. También sería bueno conocer qué obras se están escuchando en el colegio (o en la escuela de música o conservatorio) e incluirlas en nuestra discoteca particular para que los niños las vuelvan a disfrutar y recuerden lo aprendido. En cualquier caso, en la barra lateral derecha de este blog iréis encontrando diversas sugerencias.

Asistir a conciertos  pedagógicos para el público infantil es otra buena opción.  Suelen tener lugar en auditorios y/o teatros los fines de semana, a mediodía o a primera hora de la tarde.  Las profesoras de lenguaje musical del Conservatorio de Tarragona (donde yo trabajo) cada año organizamos alguna salida a Barcelona con nuestros alumnos para presenciar algunos de estos conciertos didácticos. En dicha ciudad, son muy recomendables los organizados por  el Auditori, el Palau y el Liceu.

También es buena idea consultar la programación de conciertos de alumnos de las escuelas de música y los conservatorios que tengamos cerca de nuestro lugar de residencia. Estos suelen estar abiertos al público en general y  habitualmente son gratuitos.

Por otro lado, podemos proponer a nuestros hijos ver algún programa de televisión dedicado a la música clásica y dirigido a los niños, como El conciertazo o El club de pizzicato, ambos, de TVE. Sin duda, a parte de educativos, son muy interesantes y atractivos. También son recomendables las películas infantiles en las que la música clásica tenga un "papel protagonista", como Fantasía  de Disney.

Otra idea divertida para compartir un tiempo de música con nuestros hijos sería bailar con ellos al ritmo de alguna danza. Muchas formas musicales clásicas como el minuet, la sarabanda, el vals o la giga provienen de danzas populares.
Además, como nunca es demasiado pronto para iniciar a los niños a la música clásica, también podemos aprovechar a hacerlo con nuestros bebés (sobretodo, con los menores de un año). Por experiencia propia (bailar fue la principal actividad que mi primer hijo y yo compartimos durante los primeros meses de su vida...) puedo decir que esto, además de ayudarnos a  tranquilizarlos y/o dormirlos..., nos permitirá pasar un rato muy agradable con ellos.


Y, por supuesto, la MEJOR manera de aproximar a los niños a la música clásica es asistiendo a algún concierto. Cuando los peques son bastante jovencitos (menores de 6 años),  podemos optar por quedarnos sólamente durante media parte  o durante uno o dos movimientos de una obra (o una o dos piezas cortas); es decir, no permanecer en el concierto más allá de los 20-30 minutos (recordemos que los niños no pueden mantener la atención y la concentración durante mucho rato seguido).
Antes del concierto, sería  importante que los padres explicaran que, a lo largo de éste, se debe mantener una actitud correcta (estar en silencio, permanecer sentado...). También es recomendable escoger un lugar cercano al escenario para que se pueda ver bien tanto a los músicos como a sus instrumentos.
También es fundamental la elección de la hora del concierto, ya que es muy probable que los niños estén más receptivos por la mañana o temprano por la tarde, que a última hora del día.

Y siempre que podamos, comentemos a nuestros hijos qué pieza están oyendo y quién es el compositor; conocer alguna anécdota de éste o del proceso de creación de la obra les encantará y les ayuda a recordarla.
Y pensad que  los niños pequeños disfrutan mucho repitiendo una actividad una y otra vez...así que es buena idea volver a escuchar las mismas músicas. Cuanto más familiar les resulta una obra, más la aprecian.
Así que...¡música, maestro...!

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