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viernes, 27 de enero de 2012

Una fiesta en la cocina



Ayer por la tarde asistimos a un Taller musical con nuestros alumnos de primer curso de lenguaje musical del Conservatorio. Éste se titulaba Una festa a la cuina ("una fiesta en la cocina") y se realizó en el CaixaForum de Tarragona.

El taller (que era conducido, curiosamente, por un antiguo alumno de nuestro centro) tenía como finalidad mostrar a los niños las innumerables variedades de sonidos y ritmos que se pueden realizar con los infinitos utensilios de cocina que todos tenemos en casa: el "gong" de una cuchara golpeando contra una paellera, el "tic tac" de un reloj, con dos pares de cucharones de madera chocando entre ellos alternativamente, el "caminar" de unas hormigas, dando golpecitos a mucha velocidad con un par de palitos chinos...¡hasta vimos cómo se podía "construir" una batería con varios cubos de basura, alguna lata y varias tapas de sartenes!; ¡qué bien sonaba!

En este taller los alumnos no eran simples espectadores, sino que interactuaban continuamente con el músico que lo realizaba. Esto me pareció una muy buena idea, ya que a los niños les encanta manipular y experimentar con cualquier objeto o material que les propongas.

Tanto los talleres musicales como los conciertos pedagógicos son una fantástica oportunidad para pasar un rato estupendo tanto con nuestros alumnos como con nuestros hijos (de hecho, en esta ocasión, por razones de logísitica familiar, también me acompañaron mis dos peques; el mayor, que acaba de cumplir 3 años, se divirtió muchísimo). Les brinda la oportunidad de aprender y pasarlo bien a partes iguales...¡y para nosotros es un placer acompañarlos!.

sábado, 3 de septiembre de 2011

El método Tomatis

Fue una compañera de trabajo (profesora de lenguaje musical, como yo) quien me habló por primera vez del método Tomatis. Me comentó entusiasmada lo interesante de su planteamiento y lo eficaz en cuanto a sus resultado en el tratamiento de transtornos emocionales, conductuales, del habla o del aprendizaje, entre otros. Recuerdo sorprenderme de no haber sabido de su existencia hasta aquel momento (y, de hecho, unos pocos años más tarde, sigue sin ser muy conocido...). Creo que en una época como la actual en la que, inexplicablemente, cada vez vemos más y más niños en nuestras aulas diagnosticados y, posteriormente, medicados de diferentes transtornos como la hiperactividad, sería interesante descubrir (o redescubrir...) otros métodos no farmacológicos, como el método Tomatis, que les ayuden.

El método Tomatis fue creado por el otorrinolaringólogo francés Alfred A. Tomatis (1920-2001).
En el inicio de su andadura profesional, dos circunstancias le llevaron a formular lo que posteriormente se conocería como "Efecto Tomatis". El hecho de ser otorrinolaringólogo e hijo de cantantes líricos le dió la oportunidad de trabajar con artistas cuya voz se había "roto". Asímismo, gracias a un trabajo desarrollado en el  Laboratorio de acústica de los Arsenales de Aeronáutica (examinaba a personas que tenían deteriorada la audición por trabajar en los bancos de pruebas de los reactores supersónicos, para posteriormente decidir si se les debía indemnizar) pudo comprobar que estas personas, bastante a menudo, también sufrían una muy clara deformación de la voz. Se preguntó entonces si la audición dañada no era finalmente la causa de las perturbaciones de la voz, incluso en el caso de los cantantes.
A partir de esta hipótesis, empieza, en 1947, una serie de investigaciones en los dominios de la audiología y la fonología que le conducirán a la formulación de las leyes que en adelante fundamentarán el popularmente llamado "Efecto Tomatis", y que son la base del método que lleva su nombre y que es aplicado en los Institutos Tomatis por todo el planeta:

• la voz reproduce solo lo que el oído oye ;
• si modificamos la audición, se modifica instantánea e inconscientemente la voz ;
• es posible transformar duraderamente la fonación mediante una estimulación auditiva sostenida durante un cierto tiempo (ley de remanencia).

Así pues, Alfred Tomatis demostró que modificando las facultades auditivas de un sujeto (mediante la exposición de éste a estímulos sonoros como el canto gregoriano, la música de Mozart o la voz de su madre a través de un "oído electrónico") se obtenían transformaciones tanto en el habla como entre otros aspectos del paciente, como el comportamiento o el aprendizaje, debido a los estrechos vínculos que existen entre el oído, la voz y el sistema nervioso.

En esta entrevista de La Vanguardia podréis aprender un poquito más sobre el método Tomatis:

http://www.lavanguardia.es/lacontra/20110112/54099707610/el-metodo-tomatis-paliaria-un-tercio-del-fracaso-escolar.html

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