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lunes, 19 de marzo de 2012

Musica clásica y dibujos animados


Hace unos días, ví un vídeo en el blog Cinco líneas pentagrama, que, con el permiso de Mariaje (¡muchas gracias!), su autora, quisiera compartir aquí con vosotros. Se trata de un fragmento de la película Fantasía, de la factoría Disney.

Fantasía es una película de dibujos animados sin diálogos del año 1940 (se realizó una segunda parte hace 12 años: Fantasía 2000).  Las escenas de animación son acompañadas por un total de 8 extractos de grandes obras de la música clásica.  El fragmento que podréis ver y escuchar a continuación es el que corresponde a la obra El aprendiz de brujo, escrita por el compositor Paul Dukas en 1899.

Sin duda, Fantasía es una propuesta muy interesante para acercar la música clásica a los niños de manera fácil, amena y muy divertida (como os podréis imaginar, a Héctor, mi hijo mayor, le ha encantado).

¡A disfrutarla!





jueves, 20 de octubre de 2011

Poema a la nota "Re"

Hace poquito descubrí, en el libro Escuchar. 20 reflexiones sobre música y educación musical de Fernando Palacios, un "poema" muy curioso que quiero compartir aquí.



TODA LA MÚSICA ESTÁ EN RE

en re de...


recrear, recitar, representar

resumir, recalcar, reservar

repetir, reiterar, redundar, reincidir

repasar, recurrir, reelaborar, remitir

recibir, revelar, remover, revolver, repercutir

reparar, registrar, retener, reconocer

recordar, referir, recorrer, relacionar

requerir, reflexionar, reaccionar

reanimar, reformar, reforzar, renovar, reponer

relajar, retumbar, reír

reflejar, reproducir

recomendar, reenganchar, reunir

lunes, 3 de octubre de 2011

Consejos musicales para la casa y para la vida del compositor Robert Schumann (I)

Robert Schumann (1810-1856) es uno de los compositores fundamentales del romanticismo. Dedicó gran parte de su obra al piano (tanto él como su célebre esposa, Clara Wieck, eran pianistas), así que para mí es un compositor que me es muy "familiar".

Una de las composiciones más populares de Schumann es El Álbum para la juventud Op. 68. Bajo este título encontramos un total de 42 pequeñas piezas de títulos muy poéticos y evocadores (El jinete indómito, El alegre campesino volviendo del trabajo, San Nicolás, El pequeño paseante mañanero, Caballeresca, Ecos del teatro...etc, etc). Éstas son parte del repertorio "obligado" que todo estudiante de piano debe trabajar durante sus primeros años de carrera (¡yo estudié unas cuantas!); de hecho,  El álbum para la juventud tiene la particularidad de ser una de las obras clásicas del repertorio pianístico compuesta con un claro objetivo pedagógico, ya que fue pensada para ser tocada y escuchada por y para los niños (¡os la recomiendo como audición infantil!).

Hace unos años, siendo yo todavía estudiante, un día que estaba ojeando la partitura de El Álbum para la juventud, descubrí, al final de éste, un anexo a la composición: los"Consejos musicales para la casa y para la vida" (en total,  70) que este compositor había escrito (inicialmente, como anotaciones y apuntes hechos en los márgenes de esta obra) dirigidos a los jóvenes estudiantes de música (Schumann, a parte de compositor y pianista, fue también escritor). 
Este hallazgo fue para mí como un "regalo" que ahora quiero compartir en este blog.
Desde luego, creo que cualquier estudiante de música (y cualquier músico) debería leer estas líneas; pero también pienso que muchos de los consejos de este genio (especialmente, los que hacen referencia a cuestiones extramusicales)  pueden ser útiles para cualquier persona (como el último, que es mi preferido: "El aprender no tiene fin").

He dudado si incluir en este post los 70 consejos "de golpe" o no. Finalmente, me ha parecido más adecuado hacerlo "por entregas", a lo largo de esta semana (cada día publicaré 10 de ellos). 
¡Disfrutadlos!

CONSEJOS MUSICALES PARA LA CASA Y PARA LA VIDA

1.- La educación del oído es de máxima importancia; es conveniente, pues,
que enseguida te ocupes de ella, esforzándote en reconocer cualquier sonido
que oigas y la tonalidad de cada trozo de música. Procura también saber que
sonidos producen las campanas, el cuchillo, etc..

2.- Tocar con atención las escalas y los ejercicios mecánicos es cosa
óptima; pero no imites a esos pianistas que, creyendo que con esto se
alcanza el máximo resultado, dedican siempre hasta la más avanzada edad,
varias horas diarias a los ejercicios mecánicos de los dedos. Eso equivale a
repetir diariamente, con creciente rapidez, las letras del abecedario. Es
necesario emplear mejor el tiempo.

3.- Se han construido los llamados teclados mudos; pero después de breve uso
te convencerás de su inutilidad: ¿como pueden los mudos enseñar a hablar?.

4.- ¡Lleva bien el compás! La ejecución de algunos concertistas se parece al
andar de un borracho: guárdate de tomar a ellos por modelo.

5.- Profundízate temprano en las leyes fundamentales de la armonía.

6.- No te asustes de los nombres: Teoría, armonía, contrapunto, etc...; con
un poco de buena voluntad, pronto te serán familiares.

7.- ¡No toques negligentemente! Ejecuta cada trozo siempre con mucha
atención, sin omitir nada.

8.- Tocar muy deprisa es un defecto tan grande, como tocar muy despacio.

9.- Procura ejecutar lo mejor posibles trozos fáciles; obtendrás así más
beneficio que ejecutando mediocremente composiciones difíciles.

10.- Ten siempre tu instrumento perfectamente afinado.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Ideas para escuchar música (clásica) con niños

Como profesora de lenguaje musical, habitualmente recomiendo a los padres de mis alumnos que escuchen música clásica con sus hijos para que estos la perciban como algo integrado en sus vidas cotidianas, y no como un elemento "circunstancial" de su aprendizaje en el conservatorio.  Es muy frecuente que las familias, a esta sugerencia, respondan que, entre colegios, deberes, actividades extraescolares, etc,etc..., poco tiempo les queda para poderla llevar a cabo... así que yo, para animarles a hacerlo, les suelo ofrecer una serie de sencillas ideas que les den la oportunidad de tener más contacto con la música, pasando, a su vez,  un buen rato con sus hijos y sin que prácticamente les "robe" tiempo de sus quehaceres cotidianos. Estas ideas son las que querría compartir aquí con vosotros.

Para empezar, acostumbro a sugerir que aprovechen momentos del día "muertos", como los trayectos en coche (que en la vida moderna, suelen ser frecuentes) o la hora del baño, para ponerles  música a sus hijos. Hasta el padre o madre más melómano/a puede sentirse  algo perdido a la hora de escoger un repertorio clásico adecuado a los gustos de los más pequeños. Yo recomendaría hacerse con algún recopilatorio de música clásica para niños (a mí me gusta especialmente la colección de "Clásicos populares infantiles")  y con algún cuento musical. También sería bueno conocer qué obras se están escuchando en el colegio (o en la escuela de música o conservatorio) e incluirlas en nuestra discoteca particular para que los niños las vuelvan a disfrutar y recuerden lo aprendido. En cualquier caso, en la barra lateral derecha de este blog iréis encontrando diversas sugerencias.

Asistir a conciertos  pedagógicos para el público infantil es otra buena opción.  Suelen tener lugar en auditorios y/o teatros los fines de semana, a mediodía o a primera hora de la tarde.  Las profesoras de lenguaje musical del Conservatorio de Tarragona (donde yo trabajo) cada año organizamos alguna salida a Barcelona con nuestros alumnos para presenciar algunos de estos conciertos didácticos. En dicha ciudad, son muy recomendables los organizados por  el Auditori, el Palau y el Liceu.

También es buena idea consultar la programación de conciertos de alumnos de las escuelas de música y los conservatorios que tengamos cerca de nuestro lugar de residencia. Estos suelen estar abiertos al público en general y  habitualmente son gratuitos.

Por otro lado, podemos proponer a nuestros hijos ver algún programa de televisión dedicado a la música clásica y dirigido a los niños, como El conciertazo o El club de pizzicato, ambos, de TVE. Sin duda, a parte de educativos, son muy interesantes y atractivos. También son recomendables las películas infantiles en las que la música clásica tenga un "papel protagonista", como Fantasía  de Disney.

Otra idea divertida para compartir un tiempo de música con nuestros hijos sería bailar con ellos al ritmo de alguna danza. Muchas formas musicales clásicas como el minuet, la sarabanda, el vals o la giga provienen de danzas populares.
Además, como nunca es demasiado pronto para iniciar a los niños a la música clásica, también podemos aprovechar a hacerlo con nuestros bebés (sobretodo, con los menores de un año). Por experiencia propia (bailar fue la principal actividad que mi primer hijo y yo compartimos durante los primeros meses de su vida...) puedo decir que esto, además de ayudarnos a  tranquilizarlos y/o dormirlos..., nos permitirá pasar un rato muy agradable con ellos.


Y, por supuesto, la MEJOR manera de aproximar a los niños a la música clásica es asistiendo a algún concierto. Cuando los peques son bastante jovencitos (menores de 6 años),  podemos optar por quedarnos sólamente durante media parte  o durante uno o dos movimientos de una obra (o una o dos piezas cortas); es decir, no permanecer en el concierto más allá de los 20-30 minutos (recordemos que los niños no pueden mantener la atención y la concentración durante mucho rato seguido).
Antes del concierto, sería  importante que los padres explicaran que, a lo largo de éste, se debe mantener una actitud correcta (estar en silencio, permanecer sentado...). También es recomendable escoger un lugar cercano al escenario para que se pueda ver bien tanto a los músicos como a sus instrumentos.
También es fundamental la elección de la hora del concierto, ya que es muy probable que los niños estén más receptivos por la mañana o temprano por la tarde, que a última hora del día.

Y siempre que podamos, comentemos a nuestros hijos qué pieza están oyendo y quién es el compositor; conocer alguna anécdota de éste o del proceso de creación de la obra les encantará y les ayuda a recordarla.
Y pensad que  los niños pequeños disfrutan mucho repitiendo una actividad una y otra vez...así que es buena idea volver a escuchar las mismas músicas. Cuanto más familiar les resulta una obra, más la aprecian.
Así que...¡música, maestro...!

sábado, 10 de septiembre de 2011

Una mala noticia para los músicos

El pasado martes día 6, el Diari de Tarragona se hizo eco de esta noticia:

Multado un niño con 800 euros por tocar el trombón a media tarde 
Un niño de siete años que una tarde de julio tocaba el trombón en su casa fue multado con 800 euros tras las quejas de los vecinos. El joven es alumno de la Escola de Música de Tarragona. La Guàrdia Urbana ha intentado mediar entre las partes desde hace un año, sin éxito

La verdad es que me quedé atónita cuando la leí. No me lo podía creer.
Yo soy pianista, pareja de violinista, y amiga, compañera de trabajo y profesora de un montón de músicos  (pianistas, violinistas, guitarristas, contrabajistas, flautistas, cellistas, percusionistas, cantantes, trombonistas,...etc, etc, etc, etc....).
Me consta que a todos mis amig@s, compañer@s de trabajo y padres/madres de mis alumn@s nos encantaría vivir en casas grandres, sin vecinos colindantes, en las que tuviéramos nuestro propio "estudio" donde poder tocar (y situar)  nuestro instrumento (en mi caso, un piano de cola), además de nuestras partituras, libros musicales, CD´s...etc. Idealmente, este espacio estaría insonorizado para que ni nuestra familia, ni nuestros vecinos nos oyeran desafinar...pero la realidad es que la mayoría de nosotros  vivimos en pisos relativamente pequeños, con vecinos a norte, sur, este y oeste, y con un salón reconvertido en "sala de estar-comedor-estudio de música" invadido, incluso a veces, por un piano y saturado de partituras, libros musicales y CD´s que conviven con el sofá, la tele, la mes, las sillas.... Así que, en estas condiciones, el tema de la insonorización queda reducido al efecto que puedan tener la colocación de unas cortinas, una alfombra, o algo de parquet...y poco más. Y claro, cuando estudiamos (es decir, cuando practicamos nuestro instrumento para dar "a posteriori" un concierto), todo "quisqui" nos oye (desde mi casa escuchamos cómo toca la trompeta un amigo nuestro que vive en el edificio de al lado...). Y es cierto que esto puede ser un problema a nivel vecinal....y digo que "puede ser" porque, en mi opinión, "hablando se entiende la gente"... y antes de que "llegue la sangre al río" la comunicación (y la comprensión y la empatía) entre las dos partes se debe imponer.
No debe ser fácil tener vecinos músicos; yo misma, durante algunas temporadas,  he llegado a estudiar varias horas al día (cada día...) y entiendo perfectamente que eso pueda ser pesado para las personas que viven "pared con pared" conmigo. De hecho, cuando compramos nuestro piso "sobre plano", mi marido y yo nos preguntábamos con un cierto temor si nuestros vecinos aceptarían el hecho de vivir (mejor dicho, "convivir") con un violinista y una pianista. Afortunadamente, ellos siempre se han mostrado muy comprensivos y no hemos tenido ningún conflicto; eso sí, en cierta ocasión, una pareja vecina nos sugirió poner como "tope horario" a nuestro estudio las nueve de la noche, ya que ésta era la hora a la que su hijo se iba a dormir. Nosotros entendimos perfectamente el planteamiento y, a partir de entonces, siempre hemos respetado esta petición.
Así que, yo me pregunto...¿qué ha pasado, realmente, entre la familia del niño y sus vecinos? ¿Por qué no han sabido llegar a un acuerdo razonable entre ellos, prescindiendo de la justicia? Un niño de 7 años, aunque sea muy aplicado, toca muy poquito rato al día...y si además lo hace por la tarde, diría que está en su perfecto derecho...
En fín, por el bien del niño, su familia, sus vecinos...espero que pronto puedan llegar a una entente. La convivencia es lo primero.
Y vosotros...músicos, vecinos de músicos y público en general.... ¿qué opináis?

martes, 6 de septiembre de 2011

Ruidos a media noche

Ruido

(Del lat. rugĭtus)

    Sonido inarticulado, por lo general desagradable. 


Esta noche me he desvelado. La verdad es que, desde que nació Héctor, mi hijo mayor de dos años y medio, no he dormido una sóla noche "de un tirón". Él todavía se despierta, como mínimo, una o dos veces y Ariadna, su hermanita de cinco meses y medio, tampoco se queda corta...cada dos o tres horas (más o menos)  reclama la teta...y aunque duerme a mi lado, en la cama, y no me entero mucho de las tomas, de alguna manera siento que siempre tengo "un ojo cerrado y el otro abierto".
Así que, a veces, después de uno (o varios) despertares (consecutivos o simultáneos) de uno (o varios) de mis hijos...me desvelo. Es muy habitual. Pero hoy ellos no han sido los causantes de mi falta de sueño...¡al contrario!. Durante largos minutos y largas medias horas he podido observarlos durmiendo a "pierna suelta" (es la ley de Murphy...) mientras yo no era capaz de conciliar el sueño debido a un...¡ruido!.
Hace días que se oye el susodicho ruido en nuestra habitación. Es una especie de zumbido que parece provenir de un pequeño motor. Aparece a media noche y desaparece sobre las 8-9 de la mañana, así que mi marido y yo sospechamos que se puede tratar de algún aparato utilizado por un vecino, quizá para solventar algún problema de salud...(hoy nos dedicaremos a hacer de "Sherlock Holmes"  para tratar de esclarecer el misterio...).
El caso es que oir el mismo ruido durante horas ha sido horrible...parecía que éste  fuera perforándome el oído hasta llegar al cerebro, donde se quedaba instalado...me he acordado de mi hermano, que hace un tiempo me explicó que él siempre dormía con tapones para "aislarse" acústicamente y poder descansar bien (¡qué sabio!). De hecho, pensemos que el oído es el único sentido que no podemos "desconectar" del mundo exterior...(si se trata de la vista, cerramos los ojos...y ya está).
El ruido es uno de los problemas de la sociedad moderna. Al exceso de ruido ambiental (provocado por actividades relacionadas con el ser humano como el tráfico, los locales de ocio, la industria, etc), se le llama "contaminación acústica". Aunque a diferencia de la contaminación medioambiental el ruido no se acumula, traslada o mantiene en el tiempo, también éste puede causar graves daños en la calidad de vida de las personas si no se controla adecuadamente.
Mientras que la música (por lo general) nos genera placer y bienestar, el ruido puede causarnos distintos transtornos que pueden ir, si es moderado,  desde la irritabilidad, el estrés, las alteraciones del sueño (mi caso), la disminución de la atención, la  falta de rendimiento o la agresividad, hasta problemas psicológicos, como la depresión o la pérdida auditiva (parcial o total)...etc, si es extremo.  Un informe de la Organización Mundial de la Salud- la OMS- considera los 70 dB, como el límite superior deseable;en España, se establece como "nivel de comfort acústico" los 55dB; por encima de este nivel, el sonido resulta pernicioso para el descanso y la comunicación..
De hecho, cuando hablamos de "contaminación acústica" fácilmente nos vienen a la mente los reportajes que vemos a menudo en los programas de telerrealidad sobre personas que viven en barrios muy cercanos a un aeropuerto, teniendo que soportar, hora tras hora, el paso de aviones, con el consiguiente estruendo que eso produce. Los vecinos que denuncian dicha situación habitualmente se quejan de problemas para conciliar el sueño, dolores de cabeza, cansancio..
Incluso se dice (aunque ignoro si hay estudios serios que lo avalen) que los bebés cuyas madres han estado expuestas a ambientes muy ruidosos durante su embarazo y, especialmente, después del 5º mes de gestación (cuando el feto ya tiene la capacidad de oir) después son niños más irritables y más sensibles al ruido.
Así que...¡alejémonos (si podemos) del ruido!

sábado, 27 de agosto de 2011

"La música puede variar profundamente el cerebro"

Aquí os dejo esta interesante Contra de La Vanguàrdia (¡gracias, Clara!) sobre cómo la música "moldea" nuestro cerebro desde que somos bebés (incluso cuando todavía estamos estamos en el útero de nuestra madre), influyendo tanto en nuestras emociones, como en nuestra inteligencia o nuestra salud. ¡Que la disfrutéis!
"La música puede variar profundamente el cerebro"

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