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lunes, 19 de diciembre de 2011

Pequeños instrumentos para grandes músicos


Los niños sienten una gran atracción por los sonidos y los ritmos

Últimamente he recibido diversos mails de amig@s bloguer@s pidiéndome ideas para iniciar a sus bebés y/o niños pequeñitos en la música. Una manera lúdica e interesante de hacerlo es mediante los intrumentos pequeños de percusión (los cuales  no requieren de una técnica específica)  tal como he podido comprovar tanto con mis dos hijos como con mis alumnos de iniciación al lenguaje musical. 

Sonajeros para bebés
Así pues, mediante la escucha y la manipulación de estos elementos, introduciremos a los más pequeños en el maravilloso mundo de los sonidos. De esta manera, podremos desarrollar la educación del oído, la educación rítmica, la motricidad y la creatividad .

Palo de lluvia para bebés
Cuando hablamos de instrumentos de percusión, debemos diferenciar entre los de sonido determinado (que tienen la característica de producir sonidos que corresponden a notas musicales concretas, como el xilófono) y los de sonido indeterminado (suenan de manera ambigüa, como el palo de lluvia o las maracas).

Siguiendo esta clasificación (y, de paso, dando alguna idea a nuestros queridos Reyes Magos...),   yo recomendaría los siguientes instrumentos para la iniciación a la música de los niños de 0 a 7 años:

Instrumentos de percusión de sonido indeterminado: Palos de lluvia, claves, cascabeles (existen en el mercado brazaletes de cascabeles con velcro que se pueden atar a las extremidades de una persona para que, al moverse, suenen..¡resulta muy divertido!), cajas chinas, castañuelas con mango, carracas, sonajeros, maracas, triángulos, panderos, panderetas, tambores y martillos sonoros.

Instrumentos de percusión de sonido determinado:  Campanas, boomwhackers, xilófonos y metalófonos.  

Cascabeles en brazaletes
Lo ideal es tener material sonoro abundante y diverso. Es buena idea tener una "caja de la música" para guardar allí todos los instrumentos que el niño atesora. Cuando la caja se abre..."¡empieza el concierto!".

Quiero hacer especial énfasis en la importancia de que estos primeros instrumentos musicales sean siempre de buena calidad. En muchos casos, se confunde "instrumento" con "juguete". Casi todos los bebés y niños tienen artículos de puericultura en casa (como los sonajeros) que hacen sonidos...pero que no son instrumentos musicales. Y digo que no lo son porque la calidad de estos suele ser  muy baja...y más que contribuir al desarrollo de la musicalidad de los niños, la entorpecen...¡cuántos metalófonos desafinadísimos he visto! (mejor dicho, he escuchado....). Por esta misma razón, tampoco me gustan, especialmente, los instrumentos "convencionales" (pianos, violines, guitarras, flautas...) de juguete. En mi opinión, pueden ser útiles para realizar juego simbólico, pero no para contribuir en la educación musical de un niño (de la misma manera que las "cocinitas" de juguete sirven para que éste se divierta y desarrolle su imaginación pero no para que aprenda a cocinar...).
Metalófono

Boomwhackers
Así pues, para estar seguros de que adquirimos material de buena calidad, lo ideal es que compremos dichos  instrumentos musicales en tiendas (o páginas web) especializadas en música y no, en  jugueterías. Las marcas Fuzeau y Hermex son dos referentes en dicho campo,  pero seguro que hay muchísimas otras que también son muy recomendables.

¿Qué actividades podemos realizar con estos instrumentos?

Inicialmente, cuando los bebés son muy pequeñitos (menos de 6 meses), los adultos podemos tocarlos delante de ellos para motivar su escucha. En esta etapa es ideal la utilización de campanitas, triángulos, cascabeles, metalófonos...es decir, instrumentos que produzcan sonidos brillantes y muy atractivos.

Campanas de diferentes familias

A partir de los 6 meses (momento en el que los bebés ya cogen cosas por ellos mismos), los adultos pueden poner los instrumentos a su abasto (encima de una mesa, sobre una alfombra...). Ellos  escogerán y manipularán  libremente aquellos que más les atraigan.

A partir de los 2 años podemos animarles a marcar la pulsación y/o el ritmo de una canción con un instrumento de percusión de sonido indeterminado (como un pandero o una caja china).

Posteriormente, cuando el niño ya tiene 3/4 años, jugaremos con él a imitar e inventar ritmos, improvisar melodías, tocar canciones sencillas conocidas...

Esta primera práctica instrumental, junto con el canto y el movimiento corporal, será la base sobre la que se fundamentará el gusto y la afición por la música de cualquier niño.

domingo, 9 de octubre de 2011

Dos madres, tres lactancias.

Mi madre (autora del retrato) y Héctor, mi hijo mayor

Unas horas antes de que la Semana Mundial de la Lactancia se acabe, quisiera dedicar este post a las tres personas con las que yo he tenido relación "lactante": mi madre, mi hijo Héctor y mi hija Ariadna (como veis, en esta ocasión me alejo del tema "musical" de mi blog y me adrento de lleno en el "maternal").
Mi primer contacto con la lactancia, de manera consciente, fue hace 32 meses, cuando nació mi hijo mayor. Nunca me había planteado alimentar con leche de fórmula a mis hijos, hasta que ví que Héctor no se cogía, de ninguna manera, a la teta. Durante casi dos meses estuvo tomando, exclusivamente, leche de fórmula (administrada con biberón), hasta que un día, casi milagrosamente, empezó a succionar del pecho (a decir verdad, los consejos de Ana, la enfermera pediátrica de Héctor, y de Muntsa, la monitora de la Liga de la leche con la que contacté, unidos al apoyo incondicional de mi marido, fueron cruciales para lograrlo). Hubo dos semanas de lactancia mixta, hasta que conseguimos llevar a cabo la lactancia exclusiva. Héctor mamó hasta los 21 meses, cuando se destetó, probablemente, a causa de mi segundo embarazo (yo estaba entonces en el cuarto mes de gestación). Con Ariadna, todo ha sido "coser y cantar" desde que nació (ahora tiene casi 7 meses); no he tenido el más mínimo problema. Menos mal...
Siempre me he preguntado por qué era tan importante para mí dar el pecho a Héctor. Por supuesto, yo respeto a aquellas madres que deciden alimentar con leche de fórmula (de hecho, si ésta no existiera, mi hijo hubiera muerto) pero yo sentía la necesidad de amamantarlo. Quizá la respuesta está en el hecho de saber que yo, de bebé,  había tomado "teta". En una época (finales de los años 70) en la que la lactancia casi había sido erradicada de la faz de la tierra (o, al menos, de los países industrializados) y en la que la  información y el apoyo a las madres lactantes, en concreto (y a la maternidad, en general) era casi nula, mi madre me dió el pecho durante seis meses (gracias, mamá). A su vez, mi madre había sido amamantada alrededor de 2 años por mi abuela (que es una de las personas más "prolactancia" que conozco...), así que para mí era inconcebible que yo no pudiera hacerlo.
A raíz de mi vivencia, hace unos meses decidí formarme como monitora de La liga de la leche. Ojalá yo también pueda poner mi "granito de arena" para ayudar a madres que, como yo, sienten el deseo y la necesidad de dar el pecho a sus bebés.

sábado, 27 de agosto de 2011

"La música puede variar profundamente el cerebro"

Aquí os dejo esta interesante Contra de La Vanguàrdia (¡gracias, Clara!) sobre cómo la música "moldea" nuestro cerebro desde que somos bebés (incluso cuando todavía estamos estamos en el útero de nuestra madre), influyendo tanto en nuestras emociones, como en nuestra inteligencia o nuestra salud. ¡Que la disfrutéis!
"La música puede variar profundamente el cerebro"

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