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lunes, 10 de marzo de 2014

Instrumentos de juguete

Los instrumentos de juguete son muy atractivos para los niños

Hace unos meses, me reencontré con un pianito que tuve cuando era pequeña. Mis padres lo habían guardado, y una tarde aburrida y fría de invierno lo sacaron para que se entretuvieran mis hijos. La verdad es que me acordaba perfectamente de mi "minipiano" y me hizo especial ilusión verlo (y toquitearlo) de nuevo, después de tantos años. Me pregunté hasta qué punto ese instrumento-juguete podría haberme motivado a elegir el piano como MI instrumento cuando empecé a estudiar en el conservatorio.

A partir de los dos años, cuando aparece el juego simbólico, muchos niños suelen tener juguetes que imitan instrumentos musicales. Entre otros, los más pequeños de la familia atesoran pianos, guitarras, flautas, trompetas, baterías y todo tipo de pequeña percusión. Sin duda, para los niños (que, desde que nacen, muestran de manera innata una atracción natural hacia el sonido y hacia la música) estos pueden ser algunos de sus objetos favoritos.

De hecho, cuando, en el conservatorio donde trabajo, los alumnos de seis años escogen el instrumento que desean estudiar, en diversas ocasiones los padres me han comentado que sus hijos se han decantado por un instrumento u otro debido al apego que sienten por su "igual" de juguete, el cual han tenido en casa desde que eran muy pequeñitos y con el que se han acabado identificando.

En todo caso, en cuanto a los instrumentos de juguete, yo recomendaría tener en cuenta lo siguiente:

- Que tengan un sonido de calidad. El timbre no debe ser estridente y se debe asemejar al del instrumento que imita; la afinación debe ser correcta y no distorsionada. Debemos tener en cuenta que el oído de los niños está en pleno desarrollo y cualquier sonido/música va a influir, para bien o para mal, en éste.

- En general, como el resto de juguetes, es mejor escogerlos de madera que de plástico, especialmente,  aquellos que imitan instrumentos "de verdad" hechos de este material, como la guitarra o la flauta dulce.


En relación a los instrumentos de juguete, hace unas semanas llegó a mis manos un Cd llamado "Sons petits" ("Sonidos pequeños") con obras para piano de juguete escritas e interpretadas por el pianista y compositor Víctor Trescolí ; me pareció un proyecto muy original y atractivo.


Si queréis escuchar lo mágica que suena esta música, aquí tenéis un videoclip del proyecto:















Para que veais que los instrumentos de juguete... ¡no son sólo cosa de niños!

sábado, 11 de febrero de 2012

La primera "clase" de piano de Héctor

El frío “siberiano” y la gripe de Héctor, mi hijo mayor,  nos han tenido “enclaustrados”  en casa estos últimos días, así que hemos aprovechado para hacer todo tipo de juegos y actividades. Entre otras, me aventuré a darle a Héctor su primera “clase” de piano.

Como much@s sabéis, yo soy pianista, así que (cómo es lógico) en casa tenemos un piano de cola. Hasta ahora,  cuando Héctor ha querido “tocarlo”,  lo ha hecho de manera libre y espontánea, sin que yo le diera ninguna pauta.

Como Héctor ya tiene tres años (los cumplió hace muy poquito), el otro día (uno de los que, como he comentado,  hemos estado de “cuarentena” en casa) se  me ocurrió que quizá él ya fuera algo maduro (dentro de su corta edad, por supuesto) para ir un poquito “más allá” en el aprendizaje de este instrumento.

Emi, del blog La historia de Yumbrel, me preguntó hace un tiempo sobre qué actividades podía realizar su hija con un teclado que tienen en casa (¡por fín te contesto, Emi!), así que aprovecharé esta entrada para responderle, comentando las que yo llevé a cabo con Héctor en aquella “primera clase”; quizá estas sugerencias también os sean útiles a los que tengáis “a mano” (nunca mejor dicho...) un piano o un teclado electrónico.

La “mini-lección” de mi hijo consistió en realizar pequeños ejercicios que le permitieran explorar el teclado del piano (y, por tanto, la sonoridad del instrumento) de una manera más consciente, poniendo nombre a las diferentes maneras de ejecutar los sonidos de éste.

Inicialmente, hice observar a Héctor que el teclado del piano tiene teclas blancas y negras. A continuación le pedí que “paseara” sus dedos por unas u otras, según la instrucción que le diera.

Después trabajamos los siguientes conceptos musicales, mediante la exploración de  todo el teclado con sus manitas:

  • la intensidad (fuerte-flojo): Le pedía que tocara fuerte o flojo, según lo que yo dijera.

  • la altura (grave-agudo): Después de mostrarle que las teclas ubicadas en la parte izquierda del teclado suenan graves (“como si fueran elefantes”) y que las de la parte derecha, agudas (“como si fueran pajaritos”), le decía: “¡Que vienen los elefantes!”, para que tocara en los graves, o “¡Cómo pían los pajaritos!”, para que se acercara a los agudos.

  • el tempo (rápido-lento): Cuando yo decía a Héctor “tenemos prisa”, él empezaba a “tocar” muy rápido; contrariamente, si decía “estamos cansados”, su interpretación se volvía lenta.

  • el silencio (concepto que, en música, es tan importante como el de sonido): Mientras Héctor tocaba con las consignas dadas en los apartados anteriores, yo, de vez en cuando, le decía “¡stop!” y él levantaba inmediatamente las manos, dejando de tocar. A la orden de “¡Hop!”, él volvía al teclado.

Finalmente, yo toqué una cancioncita popular conocida, y él improvisó libremente  un acompañamiento para ésta (a su manera, claro).

En cualquier caso, querría aclarar que la edad ideal para empezar a estudiar un instrumento es alrededor de los siete años. Además, es importante que antes de empezar, el niño haya realizado una iniciación que haya desarrollado su musicalidad a nivel global. En esa primera etapa es fundamental despertar la audición del niño pequeño,  sensibilizarlo al ritmo, poner su cuerpo en movimiento con ayuda de la música, hacerle manipular pequeños instrumentos de percusión y permitirle cantar, cantar y cantar.....

Por todo esto,  la primera “clase” de mi Héctor no fue el inicio de su carrera como pianista, sino, sencillamente,  un momento de juego y disfrute entre madre e hijo.

martes, 15 de noviembre de 2011

La música como profesión

Como suele suceder a cualquier chica o chico de 18 años que esté en su último curso de  instituto, durante el año que yo estudié COU (¡qué antiguo suena esto!...) la gente me preguntaba a qué me iba a dedicar. Cuando yo respondía que estudiaría la carrera de piano (a la que posteriormente sumé las de lenguaje musical y música de cámara -por la cual, por cierto,  obtuve el Premio extraordinario de mi promoción junto con mis compañeros del Quinteto Ars- ) muchas  personas reaccionaban con perplejidad. Recuerdo comentarios poco afortunados y miradas que reflejaban una mezcla de lástima, extrañeza y compasión en la cara de mis interlocutores (reacciones que, estoy segura,  hubieran sido muy diferentes si yo hubiera expresado el deseo de estudiar alguna carrera con más prestigio social...). Fue entonces cuando me dí cuenta de que, en nuestro país, la música  es considerada, por muchos, un simple "hobby". Pues no....¡en absoluto!...la música no es sólo una bonita afición: la música es (también) una profesión...y para ejercerla, los músicos debemos empezar a estudiar a una edad muy temprana una  carrera excepcionalmente larga y difícil.

En España, la estructura de los estudios musicales (llamados de régimen especial) está dividida en tres tramos: 
  • El Nivel o Grado Elemental (de los 7 a los 11 años, aproximadamente). Éste se cursa en escuelas de música públicas y/o privadas; cualquier niño puede acceder a estos estudios. Comprende diversas asignaturas (en función de los distintos centros y cursos)  como instrumento, lenguaje musical, canto coral, orquesta y/o banda, entre otras.
  • El Grado  Profesional  (de los 12 a los 17, aproximadamente).  Se estudia en Conservatorios Profesionales y,  para poderse matricular, es necesario superar una prueba de acceso específica regulada por las administraciones competentes (prueba de "paso de grado") . Las plazas suelen ser muy limitadas en estos centros y, por tanto, los alumnos que quieren obtener una no sólo tienen que superar la prueba de acceso sino que, además, deben obtener una nota alta  (es una especie de "oposición"). Las especialidades del grado profesional de música  abarcan los instrumentos de la orquesta sinfónica, los instrumentos polifónicos (piano, órgano, acordeón y guitarra), los instrumentos de  música moderna y  jazz (como la guitarra eléctrica y el bajo eléctrico...), de música antigua (clavicémbalo, viola de gamba...), de música tradicional y el canto.  Los seis cursos  de Grado Profesional coinciden con  los cuatro años de la ESO y los dos de Bachillerato. Al finalizar este grado, el alumno obtendrá un título (que no tiene validez a nivel profesional).
  • El Grado Superior (de los 18 a los 21/22 años, aproximadamente).  Cuando un alumno finaliza los seis cursos de Grado Profesional  puede acceder al Grado Superior para realizar una especialidad (como interpretación, pedagogía del instrumento, composición, musicología, sonología...etc) a la que posteriormente se querrá dedicar profesionalmente. Para ello deberá realizar una prueba de acceso a un Conservatorio Superior. Aunque el título  que el alumno consiga al acabar sea equivalente "a todos los efectos" a un título universitario, desgraciadamente, en España los estudios superiores de música se cursan fuera de la Universidad, a diferencia de otros países europeos (como en tantas otras cosas, también en esta cuestión vamos unos pasos por detrás...). Está claro que este hecho no ayuda, en absoluto, a dignificar la carrera de música. En fín...a ver si en un futuro no demasiado lejano se enmienda el error ...
Además de ser extraordinariamente larga, la carrera de música (de cualquier especialidad) es muy exigente. Como ya hemos visto, durante el Nivel Elemental y el Grado Profesional, los estudios musicales se deben cursar simultáneamente con la Primaria, la ESO y el Bachillerato. Si para muchos alumnos ya es complicado abordar sólamente estos estudios de régimen general, cualquiera puede imaginarse que no es fácil combinar las horas de clase (y los deberes) del colegio o el instituto con las de la escuela de música o el conservatorio, junto con sus también respectivos deberes y horas de estudio instrumental. De hecho, tengamos en cuenta que para aprender a tocar cualquier instrumento se debe practicar casi a diario...y aunque para un alumno de 7 años sólamente sean necesarios 15-20 minutos de estudio al día, ese tiempo se incrementará, paulatinamente, conforme pasan los años y los cursos. Así, el adolescente que empieza a vislumbrar que querrá realizar el Grado Superior, deberá practicar, como mínimo, un par o tres de horas diarias entre semana y algo más, los sábados y los domingos. Además, hay que tener en cuenta que estudiar un instrumento es parecido a entrenar un deporte: no se puede dejar de hacer durante varios días seguidos porque se pierde "agilidad", por lo que también se requiere  la práctica diaria durante los periodos vacacionales.

Así...que ya véis: unos quince años de carrera (más algún posgrado o máster), compaginando los primeros diez con los estudios del colegio y el instituto, sin dejar de practicar durante las vacaciones, con dos complicadas pruebas de acceso  a superar....llegar a ser músico no es tan fácil como podría parecer a priori, ¿verdad?.

"¿La carrera de música...tiene salidas profesionales?" me ha preguntado muuuucha gente a lo largo de los años...¡Pues sí!; ¡tiene muchas,  muy variadas y muy  interesantes!:  profesor (de escuelas de música, conservatorios, institutos de secundaria, universidades...) , intérprete-concertista (solista, de cámara, miembro de orquesta sinfónica o de cámara...), musicólogo, compositor, director de coro  u orquesta, crítico musical, musicoterapeuta...etc, etc, etc...Además,  hoy por hoy (y "con la que está cayendo"...), el mercado laboral en este sector no está masificado en absoluto; és más, me atrevería a decir que algunos puestos de trabajo relacionados con ciertas especialidades  son difíciles de cubrir por escasez de personal disponible.

 En cualquier caso, lo importante para mí es sentir que hice una muy buena elección profesional. Nada más acabar la carrera encontré trabajo...y nunca me ha faltado. Mi profesión es vocacional; me gusta y me motiva.   Mi trabajo  es de calidad y  me permite tener tiempo para estar con mi familia... ¿qué más se puede pedir? 

Así que si alguien (¡quizá alguno de vuestros hijos...!) algún día os anuncia que se quiere dedicar profesionalmente a la música...¡animadle!. Decidle que va a tener que trabajar  mucho... pero que el esfuerzo merecerá la pena.

jueves, 6 de octubre de 2011

Consejos musicales para la casa y para la vida del compositor Robert Schumann (III)


R. Schumann (1810-1856) recibió muy pronto clases de piano y órgano, y con sólo once años escribió su primera gran composición. Tras la temprana muerte de su padre, Schumann empezó a estudiar Derecho por deseo de su madre. Sin embargo, a partir de 1830 decidió dedicarse exclusivamente a la música (¡y parece que acertó con su elección!).

Continuamos con la lista de consejos que Robert Schumann dedicó a los jóvenes músicos:

21.- Aquella música cuyo único fin es poner en evidencia dificultades
técnicas en la ejecución, pronto pasa de moda: las dificultades técnicas
tienen valor solo cuando persiguen fines más elevados, o sea cuando logran
una perfecta ejecución de la música de verdadero mérito.

22.- No divulgues las malas composiciones, antes trata con todas tus fuerzas
de impedir su difusión.

23.- No toques música mala y, salvo que las circunstancias te obliguen,
tampoco la escuches.

24.- No creas que la verdadera maestría consiste solo en la agilidad. En la
ejecución de un trozo procura más bien producir la impresión que tenia en la
mente el compositor, y nada más. Cualquier otra cosa sería caricatura.

25.- No olvides que es cosa detestable y monstruosa hacer cambio y
mutilaciones en la música de los grandes compositores, como también agregar
adornos de uso exclusivamente moderno. Es la máxima injuria que se pueda
hacer al arte.

26.- Al seleccionar la música que debes estudiar, consulta siempre a
personas con más experiencia que tú: ahorrarás tiempo.

27.- Procura conocer paulatinamente las obras maestras de los mejores
compositores.

28.- No te dejes engañar por los aplausos que obtienen muy a menudo los
llamados virtuosos. La aprobación de los competentes sea para ti de mayor
valor que la del público.

29.- La música que está de moda tiene poca vida; si persistes en cultivarla,
serás considerado un necio.

30.- Tocar mucho en reuniones sociales es más dañoso que útil. Adáptate al
gusto y a la inteligencia del auditorio; pero sin ejecutar ninguna música de
la cuál, íntimamente, puedas avergonzarte.

Y mañana...¡diez consejos más!

lunes, 3 de octubre de 2011

Consejos musicales para la casa y para la vida del compositor Robert Schumann (I)

Robert Schumann (1810-1856) es uno de los compositores fundamentales del romanticismo. Dedicó gran parte de su obra al piano (tanto él como su célebre esposa, Clara Wieck, eran pianistas), así que para mí es un compositor que me es muy "familiar".

Una de las composiciones más populares de Schumann es El Álbum para la juventud Op. 68. Bajo este título encontramos un total de 42 pequeñas piezas de títulos muy poéticos y evocadores (El jinete indómito, El alegre campesino volviendo del trabajo, San Nicolás, El pequeño paseante mañanero, Caballeresca, Ecos del teatro...etc, etc). Éstas son parte del repertorio "obligado" que todo estudiante de piano debe trabajar durante sus primeros años de carrera (¡yo estudié unas cuantas!); de hecho,  El álbum para la juventud tiene la particularidad de ser una de las obras clásicas del repertorio pianístico compuesta con un claro objetivo pedagógico, ya que fue pensada para ser tocada y escuchada por y para los niños (¡os la recomiendo como audición infantil!).

Hace unos años, siendo yo todavía estudiante, un día que estaba ojeando la partitura de El Álbum para la juventud, descubrí, al final de éste, un anexo a la composición: los"Consejos musicales para la casa y para la vida" (en total,  70) que este compositor había escrito (inicialmente, como anotaciones y apuntes hechos en los márgenes de esta obra) dirigidos a los jóvenes estudiantes de música (Schumann, a parte de compositor y pianista, fue también escritor). 
Este hallazgo fue para mí como un "regalo" que ahora quiero compartir en este blog.
Desde luego, creo que cualquier estudiante de música (y cualquier músico) debería leer estas líneas; pero también pienso que muchos de los consejos de este genio (especialmente, los que hacen referencia a cuestiones extramusicales)  pueden ser útiles para cualquier persona (como el último, que es mi preferido: "El aprender no tiene fin").

He dudado si incluir en este post los 70 consejos "de golpe" o no. Finalmente, me ha parecido más adecuado hacerlo "por entregas", a lo largo de esta semana (cada día publicaré 10 de ellos). 
¡Disfrutadlos!

CONSEJOS MUSICALES PARA LA CASA Y PARA LA VIDA

1.- La educación del oído es de máxima importancia; es conveniente, pues,
que enseguida te ocupes de ella, esforzándote en reconocer cualquier sonido
que oigas y la tonalidad de cada trozo de música. Procura también saber que
sonidos producen las campanas, el cuchillo, etc..

2.- Tocar con atención las escalas y los ejercicios mecánicos es cosa
óptima; pero no imites a esos pianistas que, creyendo que con esto se
alcanza el máximo resultado, dedican siempre hasta la más avanzada edad,
varias horas diarias a los ejercicios mecánicos de los dedos. Eso equivale a
repetir diariamente, con creciente rapidez, las letras del abecedario. Es
necesario emplear mejor el tiempo.

3.- Se han construido los llamados teclados mudos; pero después de breve uso
te convencerás de su inutilidad: ¿como pueden los mudos enseñar a hablar?.

4.- ¡Lleva bien el compás! La ejecución de algunos concertistas se parece al
andar de un borracho: guárdate de tomar a ellos por modelo.

5.- Profundízate temprano en las leyes fundamentales de la armonía.

6.- No te asustes de los nombres: Teoría, armonía, contrapunto, etc...; con
un poco de buena voluntad, pronto te serán familiares.

7.- ¡No toques negligentemente! Ejecuta cada trozo siempre con mucha
atención, sin omitir nada.

8.- Tocar muy deprisa es un defecto tan grande, como tocar muy despacio.

9.- Procura ejecutar lo mejor posibles trozos fáciles; obtendrás así más
beneficio que ejecutando mediocremente composiciones difíciles.

10.- Ten siempre tu instrumento perfectamente afinado.

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